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Trip 4 días 10 stops

La salvaje Costa Norte

Toma los caminos menos transitados en este viaje costero por carretera. Desde San Francisco, diríjete al norte para descubrir la secreta tierra del vino, playas con maderas flotantes esparcidas y aldeas costeras románticas como Mendocino. Escápate a acogedores B&Bs y hosterías exclusivas, rema por un río secreto, contempla el horizonte en busca de ballenas que arrojan chorros de agua y disfruta el despliegue de la niebla al atardecer.

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Harriot Manley/ Sunset Publishing

San Francisco

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San Francisco
Espumosa bahía, mágica ciudad

Comienza tu viaje a una de las mejores ciudades del mundo. Para encontrar una manera novedosa de explorar “la Ciudad de la Bahía” estaciona el automóvil y recorre el lugar a pie, en bicicleta y en el singular transporte público. Pedalea en bicicleta por el Puente Golden Gate de ida y vuelta, luego explora el exuberante Presidio, una antigua base militar que ahora es un parque, o diríjete al Parque Golden Gate, para visitar museos y navegar por una joya secreta, el Lago Stow. Continúa el paseo por el Embarcadero hacia el Fisherman’s Wharf y el museo de ciencias y aprendizaje Exploratorium. 

Devuelve la bicicleta y sube a un teleférico para sobrevolar la colina hacia las tiendas de lujo y las enormes Macy’s, NikeTown, Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus alrededor de la agitada Union Square, con una parada para disfrutar la pastelería italiana y un cappuccino en Emporio Rulli, justo en el parque. Cerca de allí, recorre la calle Maiden Lane, flanqueada por boutiques y habilitada solo como peatonal durante el día, momento en que las cafeterías instalan sus mesas y sillas directamente en la calle. El cercano Westfield Mall, un complejo sorprendente en la antes desprolija pero ahora mejorada Market Street, brilla con aún más tiendas, incluido un patio de comidas de lujo en el nivel inferior. Por la noche, disfruta un espectáculo en el distrito teatral o visita North Beach para ver Beach Blanket Babylon, una institución ruidosa e irreverente de San Francisco. Para disfrutar más vida nocturna y cenar, recorre Valencia Street y las calles adyacentes en The Mission, un semillero ecléctico que marca tendencias con sus restaurantes y bares, además del delicioso helado nocturno en Bi-Rite Ice Cream.

Para la siguiente parada, conduce al norte cruzando el puente Golden Gate hasta la inolvidable Point Reyes National Seashore.

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Próxima parada
Point Reyes National Seashore (45mi/72km; 1hr26min)
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Miguel Vieira/Flickr

Point Reyes National Seashore

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Point Reyes National Seashore
Explora una península costera sensacional

Internándose de manera espectacular en el Pacífico azul, Point Reyes National Seashore, de más de 70,000 acres/28,732 hectáreas de extensión, parece casi desprenderse de la costa norte de California. La reserva costera, a alrededor de 30 millas/48 kilómetros al norte de San Francisco, protege más de 1,500 especies animales y vegetales, así como 80 millas/130 kilómetros de línea costera. Aquí, las olas rompen sobre playas remotas, soplos de neblina inundan las colinas costeras y los alces de Tule vagan en prados salvajes.

El principal centro para visitantes del parque, en el Valle Bear, es un lugar genial para comenzar a explorar y a los niños les encantan sus exhibiciones interactivas. Recibe información para el avistaje de ballenas (en general de enero a mediados de abril) y sobre el despliegue de flores silvestres (a comienzos o fines de la primavera) y las condiciones del camino. Para avistar vida silvestre, diríjete a Tomales Point y podrás ver al alce de Tule, en especial durante la época de celo en otoño. Luego ve a la Laguna Abbotts, de 200 acres/81 hectáreas, para contemplar gran variedad de especies de aves (más del 45 por ciento de las especies de aves de América del Norte se han avistado en Point Reyes). Para hacer caminatas por la playa, recorre la Kehoe Beach, donde está permitido pasear con perros, la Great Beach, de 11 millas/18 km de largo, o la íntima McClures Beach. Para hacer un ejercicio que vale la pena, baja los 308 escalones (y sí, deberás subirlos para regresar) hasta el faro de Point Reyes, que data de 1870.

Consejo de alguien que sabe: ¿quieres dormir al aire libre? Haz una reserva para armar una tienda en uno de los cuatro campamentos naturales, dos de ellos ubicados a lo largo del sendero de 17 millas/27 km sobre la costa. Los campamentos en la playa Wildcat Beach, cerca de donde rompen las olas, son particularmente inolvidables. 

 

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Kodiak Greenwood

Mendocino

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Mendocino
Arte y cultura se funden con la Madre Naturaleza en este pueblo de cuento de hadas en el mar

Continúa al norte por la costa salvaje (donde hay muchos miradores para tomar fotografías) hasta esta encantadora aldea, asentada sobre un promontorio tallado por las olas y enclavada entre bosques frondosos y un mar incansable. Con una población estable de menos de 1,000 residentes, y en esta ubicación remota, Mendocino ofrece tranquilidad en un lugar espectacular de la Costa Norte. La ubicación increíble de Mendocino es un imán natural para los artistas, y a menudo podrás verlos, con sus atriles instalados y sus paletas listas, plasmando el paisaje en sus lienzos. Mendocino está hecha para caminar, así que recorre las calles con tiendas que venden arte local y luego disfruta un café mientras charlas con los lugareños. Camina por los acantilados, sobre todo en los atardeceres libres de niebla. El escenario silvestre natural y el aislamiento de esta región también han atraído a pensadores alternativos y ambientalistas, por lo cual la palabra “orgánico” aparece en muchos menús. Las residencias de la era Victoriana, convertidas en B&Bs en todos los niveles de elegancia, parecen casas de jengibre que han cobrado vida. Mendocino también sabe cómo ofrecer buenas fiestas, en especial cuando se trata de comida, y sus festivales anuales rinden culto a los hongos, los vinos y el cangrejo, además de celebrar a los habitantes más grandes de la región: las ballenas. 

Diríjete a Fort Bragg para hacer un recorrido entre secoyas costeras en el histórico Skunk Train.

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Skunk Train, Fort Bragg (10mi/16km; 15min)
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Courtesy of Skunk Train

Skunk Train

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Skunk Train
Viaja en un tren histórico a través de secoyas costeras gigantes

Al seguir al norte, pasando olas que rompen y pilares esculpidos por el agua mar adentro, notarás que los bosques de secoyas que lo rodean son cada vez más altos; en realidad, esta región es el hogar de los árboles más grandes del mundo. Explora los bosques de una manera divertida y antigua con un paseo en este clásico de California. Originariamente construido para transportar troncos de secoyas desde el campo hasta la costa, este ferrocarril de 1885 (patrimonio cultural) hoy transporta visitantes de un lado a otro entre la ciudad costera de Fort Bragg tierra adentro y la ciudad ganadera de Willits. Los trenes a vapor y diésel resoplan a través de los exuberantes bosques de secoyas del California Coast Range, zigzagueando a lo largo del río Noyo; mantén los ojos bien abiertos para ver ciervos, garzas y otras aves acuáticas y, quizás, alguna nutria de río. Subirse a “The Skunk” es una larga tradición familiar para muchos californianos. Las nuevas generaciones permanecen atentas y entusiasmadas esperando que el conductor grite: “¡Todos a bordo!”. Los más pequeños dejan sus narices marcadas en las ventanillas mientras el Ole’ No. 45 avanza por un túnel de 1,122 pies/342 metros, cruza 30 puentes de caballetes y suelta nubes de vapor hacia el cielo. Los viajes se realizan durante todo el año y varían desde paseos con barbacoas al atardecer hasta excursiones nocturnas donde los pasajeros pasan la noche en tiendas armadas en el sitio de un histórico campamento forestal. 

La siguiente parada es un paseo a través de la Avenida de los Gigantes para disfrutar vistas espectaculares de las imponentes secoyas costeras.

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Avenue of the Giants (87mi/140km; 1hr52min)
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Avenida de los Gigantes

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Avenida de los Gigantes
Conduce por una ruta inolvidable a través de altísimas secoyas

Desde Fort Bragg y la diversión del tren Skunk, sigue al noreste hasta esta ruta increíble, una franja angosta de la U.S. 101 con secoyas costeras tan cercanas y altas que crean una pared espectacular de enormes troncos rojizos, que parecen dispararse hacia el cielo a medida que recorres el bosque.

Algunas de las 32 millas/56 kilómetros de la ruta pasan a través de la impresionante masa forestal protegida por el Parque Estatal de Secoyas Humboldt (para más detalles, consulta en la parada siguiente). Además del parque y la simple belleza del paseo, hay otros hallazgos históricos en el camino, como las cabañas de la pequeña ciudad de Scotia, que alguna vez fue una pujante “ciudad de la compañía”, para la empresa maderera local. Cuenta con un puñado de tiendas de obsequios con mesas hechas de nudos de secoya, así como con atracciones folclóricas que pueden agregar un encanto curioso a tu visita. Pide un café espresso en la famosa One-Log House (sabemos que es famosa porque eso dice en el cartel a la entrada) y atraviesa el tronco del árbol en el Shrine Drive-Thru Tree, de propiedad privada (en otras palabras, debes pagar para entrar). Es divertido comprar un sticker para el parachoques del automóvil y luego, al regresar a casa, cuenta que hiciste esta clase de cosas.

Ahora dedica tiempo a explorar el Parque Estatal de Secoyas Humboldt.

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Humboldt Redwoods State Park 5mi/8km; 9 min)
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Humboldt Redwoods State Park

Parque Estatal De Secoyas Humboldt

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Parque Estatal De Secoyas Humboldt
Camina por los bosques que albergan las secoyas más grandes y antiguas del mundo

Ahora que has visto los imponentes árboles que flanquean la Avenida de los Gigantes, tienes la oportunidad de aprender más acerca de estos enormes e increíbles exponentes del mundo vegetal y de explorar el hábitat verde esmeralda donde viven. Por fortuna, hay muchos paseos sencillos en esta área de 53,000 acres/21,448 hectáreas. Solo pide sugerencias visitando las excelentes oficinas del parque en Weott. La Avenida de los Gigantes (U.S. 101) atraviesa el parque, por lo que puedes desviarte con facilidad para explorar senderos diversos. Una excelente manera de explorar es seguir Bull Creek Loop durante el tiempo que desees. La primera milla incluye árboles impresionantes, incluidos los de Founders Grove, en honor a las personas que formaron la Save the Redwoods League en 1918, organización que cumplió una función crucial en la protección permanente de estos árboles extraordinarios. O, si te sientes ambicioso, completa la vuelta de 7.5 millas/12 km, que te permite experimentar el increíble Bosque Rockefeller, hogar de algunos de los árboles más altos del mundo, incluidos el segundo, cuarto, sexto y octavo. 

Sigue al noroeste hacia una aldea de cuentos de hadas llamada Ferndale.

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Ferndale (31mi/50km; 35min)
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Courtesy of Humboldt County CVB

Ferndale

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Ferndale
Visite una aldea de la era victoriana en donde el tiempo se detiene

Desde el Parque Estatal de Secoyas Humboldt, la tierra se torna aún más salvaje, las secoyas más altas y anchas. Si te sientes aventurero, sigue la Carretera Mattole, un garabato de pavimento que serpentea al oeste y luego al norte, a lo largo de la costa, para disfrutar algunas de las vistas más salvajes y remotas de toda California. (En realidad, la región al sur de aquí, el Área de Conservación Nacional King Range, se apoda “The Lost Coast” —en español, La Costa Perdida— y es un destino legendario para mochileros). Para disfrutar un paseo más calmado, sigue al norte por la U.S. 101, luego diríjete al sudoeste por la ruta estatal 211 hasta Ferndale. Esta aldea remota con sus residencias victorianas cuidadosamente conservadas, se siente como un cuento de hadas vivo, y es un deleite visual y arquitectónico. En una mañana tranquila con niebla o en una tarde soleada, pasea por Main Street para ver edificios con todas sus exquisiteces ostentosas; muchos de estos edificios hoy son alojamientos, chocolaterías artesanales, galerías y tiendas de arte. (Las fiestas son especialmente mágicas, ya que los lugareños decoran con luces brillantes todo y hay carruajes a caballo que dan paseos por la ciudad).

Pero no, no se trata de una fachada solo como parte de un espectáculo. Ferndale es una ciudad muy trabajadora, los inmigrantes de procedencia escandinava, suizo-italiana y portuguesa que se asentaron en esta comunidad alejada a mediados de 1800, llegaron aquí por el auge de la industria láctea. Lee sus nombres en el cementerio de Ferndale de 1868, uno de los sitios de entierro más hermosos del estado. Disfruta de las amplias vistas de la ciudad de una milla cuadrada (menos de tres kilómetros cuadrados). Deja que tus ojos sigan el oeste del río Eel hacia el mar, a cinco millas (ocho kilómetros) encontrarás una vista que ha cambiado poco desde que aquellos inmigrantes llegaron hace tantos años.

Sigue al norte hasta la histórica ciudad maderera de Eureka.

Próxima parada
Eureka (20mi/32km; 25min)
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Courtesy of Humboldt County CVB

Eureka

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Eureka
La naturaleza y la cultura se funden en un puerto marítimo victoriano lleno de arte

Después de tanta vida silvestre en la primera mitad de su viaje, Eureka es un cambio tentador y vibrante. Eureka, que fue en el pasado un turbulento poblado portuario, es hoy la ciudad costera más grande entre San Francisco y Portland, Oregon, y tiene un encanto de personalidad múltiple: un sentido histórico en el casco histórico victoriano bellamente restaurado, un puerto aún en funcionamiento donde los barcos pesqueros de mariscos resoplan en el muelle protegido, camiones con troncos que retumban al cruzar la ciudad y un clima universitario, con gran conciencia por el medioambiente, gracias a la Universidad Estatal de Humboldt, en la ciudad cercana de Arcata. Cientos de residencias del siglo XIX muy decoradas, como la Mansión Carson, que es un ejemplo de la arquitectura de la Reina Ana y que, actualmente, alberga un club privado al final de la Second Street, reflejan la prosperidad de los primeros años de Eureka, cuando la madera era un gran negocio. Toda la ciudad es un hito histórico estatal, una mezcla cautivadora de naturaleza y cultura con toda la sensación de una ciudad pequeña.

Comienza tu visita por la costa, donde una hermosa explanada te ofrecerá vistas muy lindas del puerto y de la Bahía de Humboldt adyacente. Visita el pequeño museo marítimo, luego súbete a bordo del MV Madaket, un cómodo ferry que recorre la bahía desde 1910, para hacer una visita guiada de 75 minutos. En el casco histórico, en línea recta al maravilloso Centro de Turismo de la Bahía de Humboldt (donde podrás probar vinos, cervezas y ostras locales) pide consejos sobre galerías, tiendas de regalos y restaurantes de la zona, y reserva un lugar en visitas guiadas y excursiones de aventura.

Eureka también tiene la distinción de ser el acceso sur a una colección de reservas conocidas como Parques Históricos Nacional y Estatal de Secoyas, Patrimonio Mundial de la Humanidad y uno de los lugares más inolvidables de California. Sigue en este camino para llegar a su nueva parada.

Próxima Parada
Redwood National & State Parks (87mi/140km; 1hr38min)
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Eric Pawassar

Parque Nacional Redwood y Otros Parques Estatales De Seccoyas Rojas

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Parque Nacional Redwood y Otros Parques Estatales De Seccoyas Rojas
Árboles enormes, tierras exuberantes

El bullicio de Eureka se reduce con rapidez a medida que te diriges al norte, hacia el extremo noroeste del estado. En menos de dos horas llegarás a una de las joyas más preciosas de California, un sitio declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad, que protege casi la mitad de los árboles más altos del mundo. Esta red espectacular de parques nacionales y estatales cuenta con decenas de caminos sin escollos que te permiten caminar entre secoyas costeras enormes, que crecen hasta alcanzar alrededor de 350 pies/107 metros de altura. Aprende más sobre la región y recibe excelentes consejos de guardabosques capacitados, al comenzar tu visita con una parada en el extraordinario Centro de Visitantes Thomas H. Kuchel, ubicado en un acantilado arenoso sobre el extremo sur del parque. Consulta acerca de caminatas guiadas por guardabosques a través del Cañón Fern, con sus tonos verde esmeralda, o pregunta desde dónde puedes avistar el majestuoso (y enorme) alce de Roosevelt pastando en las praderas cubiertas de hierba. Nuestro consejo: diríjete al bien denominado Elk Meadow o a las dunas de la playa Gold Bluffs, ambos en el Parque Estatal Prairie Creek Redwoods). Para disfrutar una manera nueva de explorar, considera dar un paseo guiado a caballo con Redwood Creek Buckarettes o haz ciclismo de montaña con Redwood Adventures. Acampar es una actividad popular aquí, en especial en verano, cuando podrás armar tu campamento en arboledas exuberantes, acantilados protegidos del viento o playas salvajes; se aconseja contar con reserva previa.

Consejo de alguien que sabe: La región es verde por una razón: la lluvia anual, que normalmente cae de octubre a abril, alcanza un promedio 60 a 80 pulgadas/152 a 203 centímetros, así que no olvides traer un impermeable y un buen calzado antideslizante.

La siguiente parada te lleva al norte, hasta Crescent City y un par de faros históricos.

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Bill Young/Flickr

Crescent City

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Crescent City
Dos faros brillan en una ciudad marítima

La última parada de este espectacular viaje por carretera se encuentra en la última ciudad de California. A solo 20 millas al sur de Oregon, la ciudad marítima de Crescent City tiene los faros más septentrionales de California. Mirando al puerto de la ciudad, el faro de Battery Point de 1856, construido con losas de granito de 22 pulgadas/56 cm de espesor, se encuentra en una isla diminuta a la que solo se puede acceder a pie y con marea baja. Cuando la marea retrocede, los visitantes cruzan la escollera, suben por la angosta escalera caracol hasta la sala del faro, y luego suben otra escalerita y al pasar una trampilla contemplan una vista espectacular de 360 grados. A unas pocas millas, se encuentra el otro faro de Crescent City, en St. George Reef, 6 millas/9.6 kilómetros mar adentro. Se construyó luego del naufragio de 1865 del Brother Jonathan, que llevaba pasajeros y se creía que también cargaba 1.5 toneladas/1,361 kilogramos de monedas y lingotes de oro, muchos de los cuales nunca se recuperaron. Vea el faro desde los senderos públicos a lo largo de los acantilados en Point St. George. Su primera lente original de Fresnel puede verse en el museo principal del condado de Del Norte.

Cuando hayas completado tu ración de faros, recorre la zona costera de Crescent City y maravíllate al ver cómo esta ciudad se reconstruyó, por completo, después de un devastador tsunami en 1964 (verás señales de advertencia de tsunami por toda la ciudad). En el acuario Ocean World, los lobos marinos hacen equilibrio con pelotas y juegan con los visitantes, mientras que, en el Northcoast Marine Mammal Center, elefantes y lobos marinos heridos reciben cariño y se recuperan antes de regresar a su hábitat. Llama con anticipación para saber cuándo alimentan a los pinnípedos, el momento más interesante para visitar el centro. En el lado oeste de la ciudad se encuentra Pebble Beach Drive frente al mar con fácil acceso a la playa Pebble Beach, un buen lugar para buscar ágatas y otras piedras semipreciosas.