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EH Stock/Getty

Observatorio Griffith

Los Angeles County
Observatorio Griffith
Venga y mire a las estrellas mientras lo rodea la historia de Hollywood

Terminado en el año 1935, el Observatorio Griffith es casi tan emblemático como el símbolo de Hollywood. Atrae a todos los que “aman el espacio, la ciencia, la asombrosa vista de Los Ángeles y la arquitectura Art Decó del edificio”, afirma Bonnie Winings, directora de Friends Of The Observatory.

Para los fanáticos del cine, el observatorio en el Parque Griffith es reconocido más recientemente como el lugar de la mágica escena de baile del musical La La Land del año 2016, en la que los actores Ryan Gosling y Emma Stone bailan waltz en el aire bajo un techo lleno de estrellas. Antes de la galardonada cinta, el observatorio sirvió como la ubicación característica de la película del año 1955 Rebelde sin causa. El personaje de James Dean del chico nuevo en la ciudad que trata de impresionar a sus compañeros de escuela dentro del planetario y lo sorprenden en una pelea de cuchillos en el estacionamiento.

En un interesante giro de guion en la vida real, Dean encargó un busto de él mismo poco antes de su muerte a la edad de 24 años. Ese busto ahora está en exhibición cerca del césped frontal del observatorio. Los fanáticos todavía se toman muchas fotos junto a esa estatua, afirma Winings, “ya que en el fondo está el letrero de Hollywood”. 

Algunos simplemente van al observatorio por la vista (tal vez la mejor en Los Ángeles), pero hay mucho más que ver. El Observatorio Griffith presenta exhibiciones en el planetario durante todo el año, además de películas y eventos especiales en el teatro Leonard Nimoy Event Horizon y fiestas con telescopios (consulta el calendario para obtener más detalles). Un detalle importante: la admisión al observatorio es gratuita.

Si no puedes esperar para un bocadillo antes o después de tu visita (digamos, una rebanada de quiche, un bísquet recién hecho o una buena taza de café), vale la pena parar en el cercano Trails Café, un lugar de comida sin ascensor alojado entre los árboles. Hay un estacionamiento a lo largo del camino, pero los visitantes intrépidos pueden recorrer los 3.2 kilómetros desde el observatorio.